Los rituales consisten en un conjunto de comportamientos que ayudan a los animales a comunicarse con el hombre y que permiten afrontar determinadas situaciones sin tener que recurrir a la agresividad. Gracias a ellos el perro adquiere unas referencias que le permiten entender lo que sucede alrededor. La falta de rituales en una relación dueño-perro da lugar a una situación de ansiedad o de agresividad. Para que esto no ocurra, el cachorro necesita una vida estable, en un entorno estable. No dudemos en pasearlo por los mismos lugares y en repetir las salidas, acostumbrándolo gradualmente a los cambios, para que no tenga miedo. La vida del perro necesita unos puntos de referencia muy precisos.
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